Si tuvieses 15 años y visitases por vez primera una fábrica de patatas fritas, ¿qué crees que te llamaría más la atención? ¿Y al probar el chocolate con churros Bonilla a la Vista? Vamos a preguntárselo a los alumnos del Collège La Salle, Annecy Le Vieux (Francia), que estos días están compartiendo experiencias con los estudiantes del instituto de Carral:

“Me gustaba el olor”, “me llamó la atención el escáner de patatas”, ese ojo mágico que detecta las imperfecciones en las patatas antes de que sean envasadas, apunta uno de los estudiantes. Era la primera vez que visitaban una planta industrial de patatas fritas y les sorprendió la precisión de la maquinaria a la hora de realizar un corte tan fino. Fue “muy interesante”, resumen.

        

Además, “las patatas que no están bien se reciclan para pienso para animales” y reducir de esta manera los desperdicios, destacaron los estudiantes.

Es el tercer año que el Collège realiza una visita a la fábrica de Sabón, como previa a un desayuno en el Bonilla a la Vista de la calle Galera. Un chocolate con churros que, por cierto, recibió una crítica gastronómica unánime: “¡Está riquísimo!”.