Ya que estamos inmersos en el otoño, ¿por qué no organizamos un magosto? No es que necesitemos una excusa para reunirnos con nuestros familiares y amigos, pero nos encanta darle un toque gastronómico a la velada.

En esa simbiosis entre manjares y compañía de nuestros allegados, el magosto podría estar en el “top ten” solo por ese primer momento en el que en grupo se preparan las castañas para echarlas a la sartén. ¡Entre charlas y risas en un momento está listo!

Al tiempo que se asan, se empieza con el resto del picoteo: hay que trocear la empanada, repartimos las croquetas en varios platos, y ¡que no falten las patatas Bonilla a la Vista!

Con todo en marcha, los que saben tocar algún instrumento se ponen a improvisar y el resto les proponen canciones. Los platos de comida, castañas y patatas Bonilla a la Vista se van reponiendo casi antes de que estén vacíos durante toda la tarde.

Antes de quedar para la siguiente, ¿preparamos una queimada de despedida?