Cada mañana, enganchaba latas de patatas fritas a su moto roja y comenzaba el reparto por las  cafeterías de A Coruña. Eran los años 50 y la Guzzi 65 cc era la moto más vendida en Europa, así que no es de extrañar que César Bonilla eligiese este modelo para recorrer las calles coruñesas.

La moto se caracterizaba por su color rojo brillante, que le valió el mote cariñoso de “langostino”, unos neumáticos altos y un motor en dos tiempos. En Italia se conocía como la “Carllino” y en España se distribuyó como Moto Guzzi Hispania gracias a Oscar Ravà que obtuvo la licencia en 1948 para su  fabricación.

César Bonilla en su Guzzi 65

César Bonilla en su Guzzi 65

La historia de Guzzi empieza una década antes que la de Bonilla a la Vista. En 1921,  en Génova se constituía la Società Anonima Moto Guzzi y enseguida comenzaron a comercializar algunos de los modelos más populares de la época como la Guzzi GT “Norge”, de 1928.

Con pocos años de diferencia, Guzzi comenzaba a vender su modelo de 65 cc y Bonilla a la Vista se trasladaba a A Coruña. En 1950, ya se podía ver a diario a César Bonilla en su moto roja, repartiendo aquellas latas retornables de patatas fritas Bonilla a la Vista.

¡Cuántos kilómetros recorridos! Desde aquellos primeros repartos (primero en bici y después en la Guzzi) hasta los más de 37.000 kilos de patatas que a diario se fríen en la fábrica de Sabón, en donde, por cierto, la moto ocupa un lugar destaco.

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