Día 8

El chocolate a la taza conquista Europa

 

No podemos evitarlo, no solo disfrutamos a menudo de nuestras deliciosas patatas fritas, sino que también nos encanta el chocolate caliente Bonilla a la vista y para continuar homenajeándolo vamos a seguir contando desde donde lo dejamos su historia. Lo contamos aquí hace unas semanas: ya sabemos cómo llegó hasta España y que fue el clero quién logró quitarle ese sabor tan amargo que traía de América, pero ¿cómo se hizo popular? ¿se consumía solo en España?

Habíamos dejado a nuestro querido chocolate a la taza haciendo las delicias del clero, ya popularizado como desayuno y merienda entre el alto clero nacional, y por su puesto en la Corte Española, ¿cuál sería el siguiente paso? Analicemos la situación: tanto el alto clero como la realeza disfrutaban del chocolate a la taza, ¿no tiene sentido que la alta sociedad quisiera incluirlo en su dieta?

Poco a poco, comenzó a convertirse en un símbolo de estatus social entre la población. Tenía especial popularidad sobre todo entre las damas de aristocracia.  El chocolate era una parte más del ceremonial social de la época en la que recibir invitados en casa era una de las principales actividades sociales entre las mujeres de alta alcurnia. Acompañado de pequeños bizcochos o frutas confitadas el chocolate a la taza se convirtió en un imprescindible en las reuniones sociales.

El creciente comercio con las Indias permitió reducir los precios de tan deliciosa bebida y poco a poco se fue popularizando entre la población. Además, comenzó a En el siglo XVII estaba tan arraigado entre la población que no se encontraba una calle en lo que no hubiera uno o dos puestos en los que estuviera a la venta.

Sin embargo, antes de esa fecha, concretamente a finales del siglo XVI comienza a expandirse por Europa. En la mayoría de los casos, a través de hijas de Reyes españoles que acababan en la corte de otros países europeos y llevaban con ellas tan delicioso brebaje. En el caso de los Países Bajos, con Isabel Clara Eugenia, hija de Felipe II que fue proclamada soberana de ese Reino y también Francia, primero cuando Ana de Austria (hija de Felipe III) se casó Luis XIII de Francia y después María Teresa de Austria (hija de Felipe IV) al casarse con Luis XIV. Fue en esa época cuando los franceses comenzaron a exportar el chocolate a la taza a Inglaterra. A Suiza llegó a través del alcalde de Zurich a finales del siglo XVII que, maravillado al degustarlo en Bruselas, quiso introducirlo en el país neutral.

Eso sí, aunque el chocolate caliente se diera a conocer y se exportara a otros países de Europa, podemos decir que como el nacional, no hay otro igual en todo el mundo (sobre todo si es Bonilla a la vista). No hay más que viajar fuera de España y pedir en cualquier establecimiento un chocolate a la taza, descubriremos que lo que nos sirven, efectivamente es chocolate, pero que nada tiene que ver con el nuestro, en la mayoría de los casos mucho más líquido y menos dulce que el nuestro, ya que el chocolate español tiene unas características y personalidad propia.

Como nos gusta el chocolate a la taza, esa esencia, esa fuente de energía, ¡ese sabor! Ahora no hay excusa, puedes hacerte con él en cualquier momento, pidiendo tu chocolate a la taza online en nuestra tienda. Es hora de prepararse un buen chocolate caliente Bonilla a la vista, ¿no crees? 😉

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