Día 6
Nativos americanos, exploradores, reyes y clero, ¡todos con el chocolate a la taza en común!

El frío comienza a apretar y todos estamos deseosos de bebidas y comidas que mantengan nuestra temperatura. En Bonilla tenemos una de las mejores apuestas de la temporada: nuestro delicioso chocolate a la taza. Todos lo conocéis, pero ¿qué sabéis sobre esta delicatessen que devolvería el calor hasta al muñeco de nieve más gélido? Hoy vamos a conocer el origen de su receta.

El chocolate caliente no puede entenderse sin el cacao. A día de hoy se sabe que los primeros árboles de cacao crecían de forma natural a la sombra de las selvas tropicales en la cuenca del Orinoco y del Amazonas. El cacao fue uno de los regalos que recibió Cristóbal Colon en América en 1502, aunque en aquel momento, para él, no eran más que unas habas oscuras que para los aztecas funcionaban como moneda y también como producto de consumo.

Sin embargo, se atribuye a los mayas la creación de un brebaje amargo que denominaron “chocolha” que hacían con semillas de cacao y que a veces era más líquido o más espeso, con más o menos espuma, con miel, maíz o incluso chile picante, bastante lejos de lo que hoy conocemos como chocolate a la taza.

El artífice de la llegada del chocolate caliente a Europa fue Hernán Cortés que en sus cartas a Carlos I relataba entre otras cosas, que gracias a ese brebaje los guerreros indígenas soportaban jornadas enteras. Esto fue música para los oídos del Emperador, que enseguida solicitó a Cortés que trajera cacao a la Península.

La verdad es que a priori la cosa no pintaba demasiado bien, porque las cosas como son, la receta americana era muy amarga. Sin embargo, se popularizó rápidamente entre el clero, porque ayudaba a soportar las largas jornadas de ayuno y claro, con la Iglesia hemos topado. Rápidamente los monjes buscaron la fórmula mágica para quitar ese sabor desagradable y aportar dulzor al chocolate caliente. Su consumo se volvió tan habitual entre el clero, que las autoridades eclesiásticas pusieron al chocolate en sus agendas de debate sobre la moralidad y rectitud, llegando a plantearse si esta nueva bebida no sería en realidad perniciosa.

¿Cómo llegó el chocolate a popularizarse? ¿Se consumía solo en España? Pronto, ¡la respuesta a estas y otras preguntas sobre el chocolate a la taza!

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